lunes, 31 de marzo de 2014

Canibalismo

<<Canibalismo>>

Por verte de nuevo, es que he recordado, esta hambre atrasada, que ya ni sabía como era que se sentía.

Bebo de tu boca, y no dudo en pretender comerte, celebrar semejante banquete debe ser un crimen:

Y empiezo por arrancarte la piel a besos, degustar bañando mi paladar con la comisura de tus labios, atragantarme de tu exquisita esencia...

Comerme tu esencia, devorarte gota a gota el corazón, y sin duda me reconforta la idea de ti, saberte ahí dormido y sin idea de que pasara mañana.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Sería tanto como decirte que no te quiero...

...y sin embargo aquí estoy en esta barrera donde lucho por una moral relajada que se, que tardara aún en llegar. -si llega-

Pero también es el miedo a lo que uno desea, pero tarde o temprano llega. El tener o no el valor suficiente vertido en mi, (para afrontarlo) y como un todo para ti, para quedárselo.

Simplemente no es mi forma de ser. Aveces suelo ser taaaan común, y en común no hay nada que sea como tu. De hecho no. Tu nunca serás común y lo sabemos.

Sería también tanto como decir que no quiero. Quieto e impasible. Inconmensurable, tanto como cada minuto que pasa y no te veo/leo.

Que no lo quiero y que no me importa. 

Que no pienso y recuerdo cosas. (Esas cosas eres tu y esos recuerdos los atesoro yo).Y ahí es donde viene el problema. 

Si. Soy yo. Yo la que no puede con esto. La que como la oscuridad debe entregarse por completo a la noche. Sin remordimientos por que la luna y las estrellas la miran.

Soy yo o eres tu? Definitivamente eres tu el que como el día llega y todo lo ilumina y la noche vehementemente lo saluda y se enamora cada vez que ella muere.

martes, 26 de noviembre de 2013

Retratos desconocidos

Veo tu foto y no te reconozco, no te pareces, en verdad no. Quedaste del otro lado. De ese que no conocen los demás. Como una foto que se pierde en algún punto de esta enorme ciudad. Es encontrada y obviamente es desconocida. Así te veo ahora yo.

Pareciera que conviví y bese esos labios, tibios y tenues; apenas pronunciados, que no puedo entender como de ahí emanan esas palabras tan desorientadas; una persona tan confundida y con tantos problemas, ò está loca ò es canonizada porque se lo merece, te lo mereces, según tú “lo mereces”.

Crees que las cosas son tan fáciles y la gente a tu alrededor vive en una situación muy ajena a ti, y que no siente. “Que gente tan afortunada vive al 100, con sus lindas familias capitalinas, donde nada les aqueja, solo piensan en salir. Salir a divertirse, tomar, fumar drogarse.” Replicas y refunfuñas. Te la pasas repasando en tu mente que tu vida desde el día de tu concepción ha sido una triste historia, la fecha de tu nacimiento no existe. Fue un error, como un 29 de Febrero. Simplemente hay historias más desafortunadas que otras, pero todas en algún momento son tristes.

Historias tristes, todos tenemos; unas contadas desde un modesta pero decente casita de interés social, otras desde calles llenas de miseria y hambre, y otras simplemente terminan en una llamada.

Todas las palabras dichas sin sutileza lastiman, el frió que provocan los medios modernos de comunicación (esos inventos del hombre blanco)  calan hieren y arrancan órganos del cuerpo que uno creía que su mera función es la biológica. Pero, hay otras palabras, esas que no salen, esas que no se dicen y que solo se piensan, se piensan y quedan así nomas al aire. ¿El que calla otorga?

Nunca me lo dijiste abiertamente, tu maldita inestabilidad es un genocidio para mi telaraña existencial. Debí interpretar de otra manera tu silencio, sin embargo, lo disolví; en eso que emanaba de tus labios, tus besos, tus caricias, tus manos tibias y relajantes como una caricia del sol por las mañanas.

Algunas noches costo trabajo no recibir esas llamadas, constantes y bien intencionadas. Extrañaba tus buenos deseos, tus miles de anécdotas del día, y sobre todo el timbre de tu voz. Pocos fueron los días que decidí ceder a eso que me proponías, cuando menos lo espere lo deje fluir, lo dije: “Te extraño, te quiero…”. Inclusive te envié por única ocasión y en el mismo y escuálido día, basura romántica-cursilona-barata que mejor debí ahogar en el fondo de este blog. Te limitaste a un “muy lindo”. Sin indagar en las raíces de esa basura cursilona.

Hoy crees que todo es fácil. Que se puede olvidar tan fácil y que puedes recurrir al medio que mejor te calce, porque tú tienes muchos problemas. Que incluso debo perdonar, porque si uno comete un crimen estando loco, pues no debe ser castigado “estaba loco”. Y te leo, analizo, te expongo mis causas. Las lees. Te molestas. Te desafanas y quieres que todo quede ahí por la paz. Te explico de nuevo. Ahora replicas: “Me siento terrible.” Y yo irónicamente te respondo: “Cada quien sufre por lo que carga y le pesa”. Detienes la conversación. Te disculpas. Argumentas más problemas y que además estás cansado.


Te puedo entender, hasta cierto punto nomas. Hay una pequeña línea entre tomar decisiones dudando. De un lado está la parte positiva. Del otro la negativa. Yo estaba en la negativa. Te felicito has tomado una buena decisión.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Infinitos maravillosos

Tu belleza es relativa;
por ejemplo cuando te veo con los ojos cerrados es infinita,
 porque la dibujo con mi alma, 
y cuando te veo con los ojos abiertos; la veo reflejada en mis ojos,
que te abrazan en cada mirada.